Viviendo en un reflejo

7 04 2011

LIVING IN A REFLECTION

Por fin había llegado el tan esperado día. Esta vez no sería como las anteriores. No tendría que esperar en la cola y volver de nuevo a casa lleno de frustración por no haber sido elegido. Esta vez no. Los de La Asamblea le habían asegurado que en esta ocasión su salida sería inmediata, y a él no le mentirían. ¿Porqué habrian de hacerlo? Él siempre había acatado todo lo ordenado sin rechistar. Incluso le habían felicitado por haber tenido tanta paciencia y no acostumbraban a ser tan considerados. Por fin saldría.

Le había costado mucho dormir pensado como sería la vida allí fuera. ¿Se encontraría con sus antiguos compañeros? Otros, antes que él, habían salido. Ninguno de ellos había regresado. Pasó horas imaginando como serían sus nuevas vidas, el día a día. Les imaginaba comprando fruta en el mercado o riendo con sus hijos en el parque. Ahora era su turno. ¿Tendría la comida el mismo sabor? ¡Seguro que no! ¿Y las chicas?

Se había pasado un buen rato pensado qué ponerse para el traslado e incluso se había cambiado varias veces de ropa antes de decidirse por unos vaqueros y su camiseta preferida. Le habían dicho que se pusiera ropa cómoda pero tenía miedo de no causar buena impresión al llegar. ¿Le estarían esperando? Por si acaso, cogió también una chaqueta de pana, la que solía llevar a los partidos que La Asamblea organizaba cada mes. ¿Haría frio fuera?

Estaba nervioso. Tan solo faltaban unas pocas horas para su cita en la delegación regional de La Asamblea pero la espera se le estaba haciendo eterna. Mientras se afeitaba pensó en todo lo que dejaba atrás y una lagrima escapó deslizándose por su mejilla. Sentía pena por todos sus compañeros, que no habían tenido tanta suerte como él y se quedaban esperando su oportunidad. Apenas había tenido oportunidad de despedirse. Quería compartir con ellos su alegría pero al mismo tiempo le disgustaba la idea de dejarlos allí. Algún día ellos seguirían sus pasos. Y estaría esperandoles.

Vivir en un reflejo era muy duro y la esperanza de ir fuera es lo que les mantenía a salvo. La Asamblea lo sabía. Esta vez no sería como las anteriores. Esta vez no.

 

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12 04 2011
La puerta roja « Eneko Garcia Ureta | Fotografía

[…] Viviendo en un reflejo […]

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